PASADO Y PRESENTE

P

Las limitaciones educativas de las personas se evidencian, entre otros indicadores, por la escasez de lenguaje y el abuso de muletillas al expresarse, vicios que además revelan inseguridad psicológica y probable sentimiento de inferioridad, que conlleva cierto instinto de dominación sobre el prójimo, como reacción de autodefensa, desconociendo capacidad y virtudes del otro. Con apoyo docente y profesional, esta conformación se puede corregir y superar; con intensidad de buena lectura y escritura, también. Los maestros del idioma solían bajar un punto cada vez que los alumnos, al exponer oralmente, incurrían en latiguillos lacerantes, tales como: este…, este como es…, bueno…, no es cierto?,… verdad? Pero todo esfuerzo resulta inútil si la comunidad endiosa al mal-hablado, como ocurrió con un futbolista que impuso costumbres provenientes de ámbitos con educación precaria, donde se abusa de los “chavón”, “obvio”, “o sea”, “digamos”, “viste?”, etcétera.

Así llegamos a la actualidad, en que un político argentino que en campaña electoral decía no serlo, nos atosigó con una oratoria deplorable abundante en esos defectos de baja estofa. A la vez, se presentaba desgreñado y desprolijo en su vestuario, con frecuentes actitudes reveladoras de inestabilidad emocional. Lo hizo al modo de las barras bravas de los estadios, ofendió incausadamente al Papa, vociferó aludiendo a la conducta y genitales de las madres, y calificó escatológicamente a quienes piensan distinto a su supuesta inspiración celestial, emanada de una desconocida divinidad y recibida a través de etéreos mensajes del alma de un perro suyo muerto, hermano de otros canes a quienes considera sus hijos, tal la identificación que tiene entre personas y mascotas. Excentricidades que nos hacen recordar los consejos que el dictador Maduro decía recibir a través de un pajarito, enviados desde el más allá por su mentor y artífice Chávez, fallecido.

Casi naturalmente, la sociedad y los medios masivos de comunicación asignaron a nuestro personaje autóctono el mote de “loco”. Lejos de molestarse, pareció disfrutar de ello, aprovechó la situación utilizándola como elemento de publicidad a su favor en la campaña, al tiempo que intensificó la teatralización del desequilibrio atribuido.

Ante semejante panorama, con espanto y preocupación recurrimos a la consulta ante profesionales psiquiatras, quienes mayoritariamente coincidieron en que esos comportamientos, por sí solos, no eran síntoma de padecimientos mentales severos, pero que el hecho de ser habituales debería advertirnos que reflejan cierta anormalidad, aún si fueran simulaciones, porque estando plenamente sano nadie actúa de ese modo. No es lo mismo ser que hacerse el loco, pero…

Entre tantos desatinos, en sus envíos a la letrina, mandó indiscriminadamente al socialismo del mundo y de nuestro país. De Europa no se salvaron Saint Simon, Jean Jaurés, Harold Wilson, Willy Brand, Noruega, Suecia, Suiza, con los mejores niveles de vida del mundo, ni Dinamarca y Finlandia, además considerados los países de menor corrupción; de América, Uruguay. Todo el espectro socialdemócrata, en el concepto del politicastro, constituye excremento. Expresión que utilizamos por razones de dignidad y buenos modales, ya que los calificativos originarios son vulgares y groseros.

Respecto a nuestra Nación, sus expresiones ofenden a la corriente intelectual, económica y moral más valiosa habida en estos lares, aunque los vómitos de nadie podrán bajar del pedestal de la historia política argentina las figuras, enseñanzas y ejemplos cívicos de Esteban Echeverría, Juan B. Justo y su hermana Sara, Nicolás Repetto, Mario Bravo, Alicia Moreau de Justo, Alfredo Palacios, Américo Ghioldi, Juan Antonio Solari, Fenia y Mariana Cherkoff, Gabriela Laperriere de Coni, José Guevara, Miguel Javier Ávila, Jorge Orgaz y sus hermanos Arturo y Alfredo, Esteban Laureano Maradona y su hermano Waldino, Juan Manuel Muiño, Herminia Brumana, Carolina Muzzilli, Rómulo Bogliolo, Luis Pan, Norberto Laporta, Ignacio Justiniano, Atilio Argüello, René Favaloro en sus épocas de médico rural, Indalecio Carmona Ríos, Hermes Biner, Guillermo Estévez Boero, entre tantos intelectuales y trabajadores del campo y la ciudad, que abrazaron la causa de la educación popular, la solidaridad y la justicia social, el cooperativismo, el mutualismo. Los pretendidos sabios de gabinete que erupcionan, desconocedores del sudor propio y ajeno, prisioneros de sus desvaríos con teorías anacrónicas que la civilización superó a lo largo de dos centurias, no pueden traer luz ni esperanza. Sociología e Historia enseñan que la Humanidad evoluciona con sentido hacia el futuro, progresa, lo hace conforme a leyes que le son propias y no pueden desconocerse por nadie medianamente informado.

Hemos de sostener, desde ya, que la infamia no llegará al extremo de ignorar que la sana corriente del pensamiento y la acción política llamada socialismo democrático o socialdemocracia, sin haber tenido responsabilidades ejecutivas a nivel nacional, aunque sí provincial y municipal, con su prédica y brillante desempeño legislativo, en el campo sindical y de la economía social, logró por sí o a través de otras fuerzas partidarias, introducir profundas transformaciones en orden a la justicia social, la legislación obrera, la igualdad de la mujer, la enseñanza laica y gratuita, el servicio militar profesionalizado, la libertad de prensa y opinión, el divorcio, la oposición a todo autoritarismo, aún al proveniente de elecciones ciudadanas.

Civilización y barbarie, cultura y reacciones hormonales, el sabio y la bestia, realidad y farsa. Teoría y práctica de mujeres y hombres virtuosos, inteligentes, honestos, gigantes de la civilidad y de la ética, no han de sufrir mella en la memoria y valoración de los pueblos, por mucho veneno con que unten sus dardos los malintencionados, por muy estridentes que suenen sus fauces.

Ahora bien, para usar los términos del destacado jurista Carlos Fayt, recientemente fallecido, miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hombre de formación y conducta socialista para más datos, “las opiniones son libres, pero la realidad es incontrastable”: Y los hechos, la realidad a la cual aludía el genial abogado, no deja de sorprender a quienes conservamos la capacidad de asombro, pese a todas las tempestades que castigan las costas rioplatenses.

Decimos eso porque, superada la etapa electoral y la utilización de estrategias de captación de adhesiones ciudadanas, sucedió que el marketing aplicado fue exitoso. No solo atrajo la voluntad de amplios sectores incultos halagados y felices por la utilización repetitiva de un vocabulario insulso y soez, erigiéndose el candidato como líder o representante genuino de la masa más ignorante, sino que sumó gente con educación media y superior, incluso algunos desprendimientos del peronismo decadente, junto a un sinnúmero de votantes políticamente indefinidos, y otros que han tenido preferencias o militancias partidarias, todos por efecto de las decepciones y frustraciones provocadas por sucesivos gobiernos ineptos, insensibles y con fuerte vocación por el delito, invariable y fuertemente inclinados a la corrupción.

Empero, el triunfo bajo análisis no fue la única sorpresa. Tan pronto como el postulante de la boca sucia y la lengua ligera accedió al pináculo del poder, transó con los más genuinos representantes de la “casta” política que venía denostando, borró de sus discursos las muletillas ordinarias con las cuales nos torturaba y, no muestra tanto desquicio personal, moderó su imagen descubriendo el peine, introdujo alguna variante en su indumentaria: No del todo, porque aún con las máximas temperaturas del estío, persiste en el uso de disfraz de roquero, incluso campera de cuero.

Si las atrocidades de campaña fueron cuestión de estrategia, si el sainete fue montado como herramienta para alcanzar la cúspide del gobierno, a la falacia se suma la perversidad, y no hemos de calificarlo como brillante método de comunicación social, como hacen algunos. El tiempo se encargará de develar incógnitas y temores; en tanto, el pueblo trabajador y los jubilados siguen siendo el pato de la boda.

Recuérdese que la esperanza de las naciones de Occidente se asienta en la indisoluble unidad de los tres emblemas antorchas de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ninguno de ellos, separado de los demás; son tres pilares inexorablemente unidos. La libertad sola no alcanza, es más puede degenerar en libertinaje que conduce al caos, o en explotación humana, sometimiento de los desposeídos.

Acerca del autor

Foto del avatar
Víctor Miguel Cemborain

Abogado y Escribano por la Universidad Nacional de Córdoba - Larga y eficaz fue su labor profesional, ya que ejerció la abogacía en forma particular, fue Letrado de la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos y finalmente llegó a ejercer la Magistratura por concurso, siendo el primero en orden de mérito, ejerciendo como Juez Civil y Comercial en la ciudad de Bell Ville durante 14 años.

Foto del avatar por Víctor Miguel Cemborain

Víctor Miguel Cemborain

Foto del avatar

Abogado y Escribano por la Universidad Nacional de Córdoba - Larga y eficaz fue su labor profesional, ya que ejerció la abogacía en forma particular, fue Letrado de la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos y finalmente llegó a ejercer la Magistratura por concurso, siendo el primero en orden de mérito, ejerciendo como Juez Civil y Comercial en la ciudad de Bell Ville durante 14 años.