Con la colaboración de Hugo Eusebio
Durante el año 1988, un ciudadano taiwanés decidió pasar unas vacaciones en la Patagonia argentina. Mientras conducía su vehículo por la zona de Península de Valdés, Andrés Hsu sufrió un accidente en el cual murió su esposa Analía y quedó en grave estado su hija Elisa, que por entonces era apenas una bebé.
Ante la consumación de estos hechos, el Hospital Andrés Isola de Puerto Madryn prestó la mejor atención que pudo a los sobrevivientes y en particular, con grandes cuidados médicos y humanos logró recuperar al padre, que tenía algunas lesiones y a la hija pequeña.
En aquel contexto se destacaron cuatro personas de buena voluntad que entregaron buena parte de su tiempo, a tan noble tarea.
Se ha reconocido muy especialmente la valiosa colaboración de los vecinos Carlos Blas López y Amalia Hompanera, como así también la participación de Hing Shih Ku, perteneciente a la colectividad de André Hsu.
Cabe un cuadro de honor a la memoria de la Sra. Stella Maris Crespo, fallecida en 2018 que amamantó y cuidó amorosamente a la pequeña Elisa.
Pasaron los años hasta que un día inesperadamente, el ciudadano argentino Alejandro Lorenc, con diez años de residencia en Australia, en un lugar remoto de Taiwan, escuchó a Andrés Hsu hablando en español y buscando a algún argentino que lo ayudara a saldar lo que para él era una deuda de honor: donar una ambulancia a aquel hospital de la Patagonia donde él y su hija fueron tratados con eficiencia médica y mucho cariño, herramientas fundamentales que salvaron la vida de ambos.
Alejandro enseguida se dispuso a ayudar pero debió resolver en su colaboración distintos problemas que se presentaron, tal por ejemplo la pandemia que azotó al planeta en los años 2020 y 2021 o las restricciones del régimen cambiario habidas en Argentina entre 2019 y 2023.
Finalmente, con la mediación de Alejandro, Andrés Hsu logró concretar con cargo para el hospital de Puerto Madryn, consistente en un furgón acondicionado como unidad de terapia intensiva móvil, dotado de la tecnología necesaria para atender emergencias de amplia complejidad en las rutas y calles de la zona. Para materializar la donación se llevó a cabo un emotivo acto 38 años después del accidente. Fue una ceremonia donde se resaltó la memoria de Analía y a cuyo efecto viajó Andrés Hsu. Se depositó un ramo de flores en homenaje a la víctima del accidente y se pronunciaron sentidas palabras. Andrés presenció el acto, acompañado de un primo argentino y luego con la satisfacción del deber cumplido retornó a Taiwán.
Y como dijo en el acto la directora del hospital “hemos asistido a un dolor transformado en un acto de amor y en un propósito de vida”.
